Posteado por: Carli C4 | abril 27, 2012

El dolor de la esperanza

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El dolor de la esperanza
La historia de Daniel

     Daniel es un muchacho joven, o quizás ya no tan joven. Hace casi veinte años decidió echar su suerte al mar y lanzarse en travesía hacia los Estados Unidos, donde su hermano mayor lo esperaba. Junto a él, once personas más pisoteaban esa arena donde antes habían sonreído soleados momentos; pero ahora miedo era lo que suspiraba la noche. La embarcación fue construida en una azotea del barrio, entre cuentos, chistes y esperanzas de un futuro. ¡Cuántos sueños se anhelaron en esa azotea! El apagón de las doce sirvió para transportarla y una carta en la cocina despedía a la mamá.

De Daniel la policía encontró su mochila y con el carnet pudieron descifrar su identidad. Lo llevaron a la estación para descubrir quién había organizado la fallida expedición, pero nunca dijo nada. Por ser menor le soltaron. A los pocos días me despertaron los gritos de su nombre y el bajar desesperado me llamó la atención. Como era ya costumbre, Daniel se me escapaba de la esquina del balcón. Sentí algo extraño en el sillón y reí cuando volvió porque debía ir al baño. A mi no me gustaba que dejara la tapa para arriba, esta vez no me importó. Me dijo adiós con un beso que el viento se me llevó.

Hoy hace ya veinte años que Daniel es un recuerdo de ese día. Esa vez la policía no pudo encontrar nada de él. Su hermano puso carteles y hasta viajó hacia las Islas, a mi la confusión solo me dio por llorar. Yo era muy niña en ese entonces, al igual que Daniel. Al contar esos segundos, la última conversación, respiro otra vez su rostro y puedo parpadear su voz. Nunca más se supo de ninguno de los doce, una familia de cinco junto con él se extravió.

Cuando viajamos a Cuba, mamá a mi esposo le pide que le regale unas medias, un pullover, un abrigo. Tiene el escaparate lleno de ropitas para él. Dice que lo único que quiere es que cuando Dani vuelva tenga algo lindo que ponerse. Les cuenta a sus amigas del día que se fue de viaje y yo sé que la esperanza a ella le debe doler. Dice que perdió la memoria y que se encuentra bien solo, otras veces solo dice que está en algún hospital. Pero nunca Danielito se nos ha muerto a nosotros, él vive en el cuadro que le hicimos… y en la historia de mamá.

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Responses

  1. Triste, pero me gusta me parece bien,logrado, besitos


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