Posteado por: Carli C4 | diciembre 15, 2011

Análisis de “El Laberinto del Fauno”

Eludiendo el terror habitando entelequias
(Análisis de “El Laberinto del Fauno”)

Por Carlos Centurión

     “El laberinto del Fauno” es una película del director Guillermo del Toro que mezcla el realismo crudo con la fantasía formidable en busca de lograr objetivos diversos. Una de las metas fundamentales es redefinir el concepto de “cuento de hadas” y mancomunarlo a su origen sobrecogedor. Con la mixtura subrepticia entre realidad y fantasía, el creador busca vigorizar la maldad humana valiéndose de metáforas y simbolismos. Un propósito indudable del filme es analizar la insubordinación ante la maldad y mostrar a la misma como la única opción decorosa que tiene una persona digna a la hora de combatir la injusticia. Otra finalidad de la película es denunciar los abusos de género, retratando al machismo como algo perverso y extremadamente malvado y dibujando a la supremacía patriarcal como algo completamente inhumano. Por último, el largometraje propone que el estar expuestos a una iniquidad descomunal puede hacer que las personas creen sus propios mundos imaginarios para habitar en ellos y eludir así de una forma fantasiosa la cruel realidad que los destruye; la imaginación en estos casos se vuelve el único vehículo hacia la felicidad y la salvación. Basándose en esta idea, el autor nos proyecta una imagen esperanzadora sobre la muerte y nos convida a analizarla desde un punto de vista positivo. La intención de este ensayo es analizar cada uno de estos objetivos y propuestas.

“El laberinto del fauno” es definitivamente un cuento de hadas no apto para niños. El mismo se aleja cuantiosamente de las versiones modernas de este género literario, principalmente de las que Walt Disney ha traducido a la pantalla chica en los últimos años. Estas interpretaciones recientes han tenido tanto éxito que han redefinido a los cuentos de hadas, haciéndolos mucho más atractivos para audiencias infantiles al poner el horror, la injusticia y la maldad en un segundo plano. Desde este punto de vista, es lógico que Del Toro haya tenido algunos problemas al haber creado una película de fantasías completamente diferente a las que estamos acostumbrados: “muchos padres fueron a verla con sus hijos de corta edad y éstos pasaron un miedo extremo. Este hecho fue constatado por el propio director, que tuvo que aclarar en entrevistas sucesivas que pese a su aspecto de cuento de hadas, la película no iba dirigida al público infantil, ya que muchísimas de sus escenas resultan realmente terribles y aterradoras para un niño, precisamente por su enorme carga de maldad” (Pastor, 422). A pesar de estas diferencias está claro que el director quiere que su película sea clasificada como un cuento de hadas, en busca de elucidar que no todos tienen que ser de carácter infantil y pueden tener un contenido más crudo y tenebroso que las famosas versiones modernas. La protagonista principal del filme “nos recuerda a Alicia en el País de las Maravillas… porque va pasando pruebas, porque vive situaciones absurdas, por ejemplo el episodio del sapo gigante, en el que además lleva un vestido idéntico a la iconografía que de Alicia se popularizó a través del cine gracias a Walt Disney” (Pastor, 423). Al incorporar características estilísticas de otros cuentos de hadas a su película, Guillermo del Toro reitera su deseo de clasificar a “El laberinto del Fauno” como uno de ellos y de esta manera le impone de forma magistral a los espectadores una “nueva” categoría de cuento de hadas mucho más realista y descarnada.

La maldad en su definición más extrema está presente a través de todo el filme. La fantasía creada por Noelia es un escape a esta malevolencia humana con la cual convive a diario y este mundo imaginario está a la vez influenciado por la angustiosa realidad que aterroriza a la niña. Los seres malvados en la fantasía de la protagonista principal son utilizados como metáforas demostrativas de la maldad humana que es la que realmente afecta a la niña. Está claro que para Del Toro “[t]he only real monsters are the humans” (Pastor, 391). En las entelequias de Ofelia los monstruos son percibidos como seres bien perversos, pero nunca llegan a hacerle ningún daño y de una manera u otra vemos como la niña se las arregla siempre para derrotarlos o al menos huir de ellos de una forma relativamente fácil. En la vida real es muy diferente, ante los ataques del capitán Vidal, Noelia siempre está indefensa y no tiene forma de protegerse o huir de los mismos, mucho menos de exterminar al agresor. Esta comparación refuerza la idea de que los verdaderos monstruos, o al menos los realmente peligrosos, son en realidad humanos y no los imaginarios que solo asustan y pueden ser vencidos. La idea de que la maldad humana es mucho más agobiante y oscura que la fantasiosa está presente desde el comienzo del filme: “[e]l relato fantástico dentro de la narrativa fílmica que inaugura el film (“En el Mundo Subterráneo, donde no existe la mentira y el dolor, vivía una princesa que soñaba con el mundo de los humanos”) aporta una clara indicación de quiénes son y donde se encuentran los verdaderos monstruos, los humanos” (Pastor, 395). Podemos ver el paralelismo que existe entre Vidal y los villanos de las fantasías de Noelia. “Vidal, sin lugar a dudas, es como el sapo-monstruo que Ofelia se encuentra en las raíces profundas del árbol marchito, que “no le deja sanar” (Cohen, 1996,4); ambos amenazan con destruir y “devoran” con avidez… Incluso se podría argüir que Vidal guarda cierto parecido con el Hombre Pálido, el otro personaje monstruoso al que tiene que enfrentarse Ofelia, en una de las tareas impuestas por el fauno; ambos han de presidir un banquete de generosos manjares” (Pastor, 396). Estas similitudes son utilizadas para resaltar aun más los aspectos horrorosos del capitán franquista, ya que a pesar de que estos monstruos son grotescos, ninguno llega a ser tan malo como Vidal ni a causar tanto daño y sufrimiento. Basándonos en este análisis podemos concluir que en esta fantástica película “… los monstruos contribuyen a ilustrar el horror de la realidad: la entidad atroz del fascismo y su implacable y despiadada destrucción de la inocencia” (Pastor, 399).

Al igual que la maldad absoluta, la desobediencia está presente en la película desde el comienzo de la misma. Guillermo Del Toro nos declara: “la idea central de El laberinto del fauno es la del choque entre brutalidad e imaginación. Es una pequeña fábula que está a favor de la desobediencia, porque creo que el primer paso de la responsabilidad es la desobediencia, es pensar por uno mismo” (Labrador, 425). La rebeldía contra todo lo malévolo es personificada por Noelia en casi todo momento. El propósito del filme es mostrar esta insubordinación cómo la respuesta justa y heroica ante la injusticia y el despotismo. Existe una representación clave que declara la desobediencia de Noelia ante una entidad opresora o pensamiento inicuo: La idea de que la niña sabe el secreto que guarda Mercedes, conoce de su “traición” a la causa franquista y a Vidal en especifico, pero decide callarlo “…porque sabe que lo correcto es no delatar a una mujer que ayuda a quienes lo necesitan y que además se porta muy bien con ella” (Labrador, 427). Está claro que lo esperado es que Ofelia denuncie a esta mujer que apoya a la oposición, por ende la desobediencia va asociada a la bondad y a lo humano y justo, dándole una nueva definición a la palabra y mostrando que “[l]a obediencia ciega se considera negativa y aparece asociada a la maldad” (Labrador, 425). El ejemplo más claro de inobediencia premeditada es cuando el doctor decide ponerle una inyección letal al prisionero maqui al cual están torturando, para de esta forma acabar con su calvario. A este médico se le ordenó que sanara las heridas de este prisionero para que la tortura pudiera seguir su curso, lo esperado era esto y no el acto de rebeldía que termina ejecutando este bondadoso hombre. La desobediencia aquí toma un primer plano y nos reafirma que lo justo es romper con las acciones esperadas cuando estas van en contra de lo justo y compasivo. Esta idea queda tatuada en la mente de los espectadores cuando el doctor pronuncia quizás la frase más trascendental de la película: “Obedecer por obedecer, así, sin pensar, eso solo lo hacen gentes como usted, Capitán”.

La desobediencia de Mercedes es tan arriesgada cómo la que el doctor comete en esa especie de suicidio simbólico. Esta mujer personifica la heroicidad y el coraje al trabajar para un hombre tan asesino como Vidal y a la vez ayudar a sus espaldas a las personas que más odia este: los maquis del monte. La insubordinación de esta doméstica es quizás la que más significado tiene. Mercedes desobedece porque cree en un ideal de lucha, una doctrina justa por la cual está dispuesta a combatir hasta las últimas consecuencias. Ella, en mi opinión, tanto o más que Ofelia encarna al héroe ideal: la persona que se sacrifica a si misma si es preciso por la libertad y el bienestar de los demás. La idea de la desobediencia justificada es reforzada al final del filme, para que no exista duda alguna acerca del planteamiento que propone el largometraje. Noelia lleva a su hermano recién nacido en los brazos, escapando de Vidal que la persigue para matarla; al encontrarse con el Fauno este le dice que la única forma de salvarse y escapar es sacrificando al bebé. Aunque aparentemente la niña confía en el fauno, comprende de inmediato lo que es correcto y lo que no; decide desobedecer su orden y prefiere morir antes de acatar un mandato al cual considera inaceptable y abusivo. Aquí yace la moraleja de la historia: vemos como lo correcto fue desobedecer la orden cruel aunque esto significara perder la “vida humana”, porque esta acción abrió las puertas del reino de nuestra princesa y la unió para toda la vida con su familia “imaginaria”.

Unos de los objetivos primordiales de esta película es el de denunciar los abusos de género y mostrar como el machismo y la idea patriarcal de que lo masculino es superior a lo femenino es obsoleta, errónea y en casos extremos como el del filme: horrorosa. Vidal es una persona que odia y se cree superior a casi todos, principalmente a las mujeres. Para él las féminas son totalmente inferiores y las ve como animales que no merecen nada y que solo sirven el propósito de engendrar hijos (inconfundible ideología machista). A su esposa la ve como un instrumento para que nazca su vástago (que según él será varón y llevará su nombre); nos damos cuenta de su total menosprecio hacia esta mujer cuando le dice al doctor que si tiene que salvar a uno de los dos, que salve a su hijo y que deje morir a la madre. Esto claramente nos demuestra que “[p]ara Vidal, el sexo femenino es invisible en el orden dominante y, por tanto, excluido como sujeto culturalmente válido y con identidad propia” (Pastor, 397). El desprecio del capitán asesino por el sexo opuesto está reflejado en toda la película; una escena muy interesante que muestra este descrédito es cuando afirma a la fuerza que su hijo será varón, como si no pudiera ocurrir lo contrario. “Cuando el Dr. Ferreiro le pregunta al Capitán Vidal cómo puede estar tan seguro de que el hijo que lleva en el vientre su mujer va a ser varón, este simplemente le sonríe y contesta: “No me joda”, casi como si el Dr. Ferreiro le hubiera preguntado, ¿Cómo puedes estar seguro de que será humano?” (Pastor, 393). La escena primordial que marca el total desprecio de Vidal hacia las mujeres es cuando asesina a Ofelia (una niña inocente y tierna) a sangre fría para arrebatarle a su hijo. Esta secuencia es un retrato obvio de la unión del machismo con la falta de escrúpulos, el resultado es un individuo completamente horroroso y vil, sin piedad por nadie ni nada, solo enfrascado en la irrisoria misión de perpetuar su nombre y dejar un legado masculino en el mundo. “El laberinto del Fauno” nos muestra inteligentemente cómo esta ideología es totalmente errada.

Los personajes femeninos utilizan las características representativas de su género para triunfar sobre las particularidades típicas del género masculino. “Los personajes femeninos se revelan con cualidades y características asociadas con la creatividad, la generosidad, la abnegación y la libertad, en contraposición al mundo masculino definido por el poder, el consumo, la destrucción y la inflexibilidad, en un engranaje de sistemas y normas” (Pastor, 395). Al final está claro que las cualidades asociadas con la feminidad salen victoriosas: la bondad destruye a la perversidad, la imaginación a la incredulidad, el amor al odio, etcétera… La escena cumbre que define este triunfo es la del ajusticiamiento de Vidal. “[E]l más doloroso castigo que Vidal puede recibir es la constatación antes de morir de que no habrá continuidad para su legado: ‘Decidle a mi hijo a qué hora murió su padre’. Mientras Mercedes le quita el hijo de sus brazos contesta: ‘No, ni siquiera sabrá tu nombre’” (Pastor, 398). El delirio más grande de este maniático (el ciclo histórico del sucesor masculino llevando su nombre y admirando la vida del padre) es hecho añicos segundos antes de la ejecución de este verdugo, dejándonos degustar una fugaz sensación de victoria. Al fin y al cabo, como en todo buen cuento de hadas, el bien ha triunfado sobre el mal.

Una proposición fundamental del filme es que la fantasía puede tomar vida como una forma de escape cuando la realidad es extremadamente cruel y despiadada. Nos damos cuenta desde el mismo inicio de cómo cada pasaje fantasioso va precedido por un brutal episodio de la vida real. El trastorno de Ofelia comienza al encontrarse con su padrastro y al darse cuenta de cómo será la convivencia con este. “Poco a poco, Ofelia busca un modo de enfrentar esa oscura realidad que la rodea, huyendo a un mundo que no tiene existencia más allá de ella misma, y donde se refugia en la fantasía como forma de escape” (Fernández, 22). Las entelequias de la niña son logradas fílmicamente con una calidad tan excelente que en ocasiones, como espectadores, pensamos (o quizás queremos) que sea verdadero lo que le está ocurriendo a la princesa de la historia. Esto refuerza aun más el concepto de “cuento de hadas para adultos”, ya que “El laberinto del Fauno” logra en el público maduro reacciones parecidas a las que las obras infantiles conquistan en los niños. Sabemos que este “…mundo paralelo está exclusivamente en la imaginación de Ofelia, pero tiene una base real, es un trasunto de lo que ve, de lo que sucede, de lo que piensa, de lo que teme; se cruza con su vida, que ella vive de forma evasiva para escapar de la maldad” (Labrador, 421). Todo este enredo causa una confusión deliberada en los espectadores y convierte a esta película en un verdadero laberinto fabuloso.

La fantasía con la cual culmina el filme (la muerte de Ofelia y su entrada al reino subterráneo) es la más interesante de la historia. Este final, a nivel personal, pienso que tiene tres significados principales que se impregnan en el subconsciente y nos convidan a reflexionar: Nos muestra que morir por un ideal de justicia significa en realidad vivir para siempre (una idea que ha estado perpetuamente asociada a la heroicidad). Nos señala que el mal nunca puede triunfar sobre el bien, no importa si las apariencias muestran lo contrario, lo positivo siempre vence a lo negativo aunque sea en un mundo imaginario (o en lo que muchos interpretaríamos como un mundo después del fallecimiento). Finalmente nos indica que la muerte, en este caso la de un niño (símbolo de pureza), no es necesariamente algo negativo (una idea que ha estado presente en el cine español desde los tiempos de “Marcelino pan y vino”). El mensaje subliminal claramente es que la vida no termina después de la muerte y que este episodio trágico puede ser en realidad una bendición, como yo quiero creer que lo fue para nuestra pequeña Noelia.

Este ensayo busca analizar los objetivos principales que Guillermo del Toro ha querido conquistar con su exquisita película: “El laberinto del Fauno”. En el mismo se ha expuesto cómo este largometraje puede ser calificado como un cuento de hadas para adultos y se han definido las diferencias que existen entre este “nuevo” género y el destinado para niños. Se han mostrado las estrategias y comparaciones utilizadas por el director para diferenciar a la maldad humana de la fantasiosa, proyectando a la primera como más cruel y despiadada. Se ha presentado el planteamiento de que la desobediencia es exhibida en el filme como el único comportamiento adecuado y digno ante la maldad y el abuso. Se ha argüido que la película denuncia el abuso de género, principalmente el machismo y la idea patriarcal de la sucesión masculina. Finalmente hemos descrito la idea fundamental que compone a la obra: la invención de un mundo imaginario exuberante como resultado de vivir una realidad inhumana. En la modesta opinión del autor de este análisis, las entelequias de Noelia (principalmente la que concluye el filme) son utilizadas para darle una pincelada positiva a la muerte de una persona (en este caso una niña), un incidente considerado trágico y lacerante por la sociedad. “El laberinto del Fauno” cumple exitosamente con cada una de las metas trazadas y nos pierde gustosamente en un dédalo de fantasías del cual escapamos anhelando inocentemente que sean realidad estos sueños.

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Responses

  1. Que no se llama Ofelia la protagonista?

    • Sip

  2. Excelente ensayo 😉

  3. La protagonista se llama Ofelia

    • si

  4. porque Ofelia veía ese mundo de fantacia y los otros no?

  5. Porque puede que sea inventado.


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