Posteado por: Carli C4 | enero 1, 2012

Ayer

Ayer

Mi esquina ha escuchado amores perderse detrás del sol,
zumbidos de la guitarra, las notas de un viejo gol.
El contén está rajado donde se sentó ese niño
que ahora escribe caminando las calles de su cariño.

Sigue el poste sobre el árbol donde nadie ya se sube,
el matorral va tapando la noche donde te tuve.
La nube sigue pasando, vuelve a caer aguacero,
pero la esquina está sola porque, mi amor, no te espero.

Otro pionero comparte el pupitre donde a ti,
te sonrojé la mejilla y grabé con bisturí,
nuestros nombres, solo ahora del universo dos puntos
y tan necesariamente en esa madera juntos.

El aroma de esas tardes me transporta a cada rato,
al círculo donde mami me enseñó a amarrar zapato’.
Y trato de no olvidar, nuestro ayer siempre revivo,
aunque quizás no te acuerdes de nada de lo que escribo.

Posteado por: Carli C4 | diciembre 15, 2011

Análisis de “El Laberinto del Fauno”

Eludiendo el terror habitando entelequias
(Análisis de “El Laberinto del Fauno”)

Por Carlos Centurión

     “El laberinto del Fauno” es una película del director Guillermo del Toro que mezcla el realismo crudo con la fantasía formidable en busca de lograr objetivos diversos. Una de las metas fundamentales es redefinir el concepto de “cuento de hadas” y mancomunarlo a su origen sobrecogedor. Con la mixtura subrepticia entre realidad y fantasía, el creador busca vigorizar la maldad humana valiéndose de metáforas y simbolismos. Un propósito indudable del filme es analizar la insubordinación ante la maldad y mostrar a la misma como la única opción decorosa que tiene una persona digna a la hora de combatir la injusticia. Otra finalidad de la película es denunciar los abusos de género, retratando al machismo como algo perverso y extremadamente malvado y dibujando a la supremacía patriarcal como algo completamente inhumano. Por último, el largometraje propone que el estar expuestos a una iniquidad descomunal puede hacer que las personas creen sus propios mundos imaginarios para habitar en ellos y eludir así de una forma fantasiosa la cruel realidad que los destruye; la imaginación en estos casos se vuelve el único vehículo hacia la felicidad y la salvación. Basándose en esta idea, el autor nos proyecta una imagen esperanzadora sobre la muerte y nos convida a analizarla desde un punto de vista positivo. La intención de este ensayo es analizar cada uno de estos objetivos y propuestas.

“El laberinto del fauno” es definitivamente un cuento de hadas no apto para niños. El mismo se aleja cuantiosamente de las versiones modernas de este género literario, principalmente de las que Walt Disney ha traducido a la pantalla chica en los últimos años. Estas interpretaciones recientes han tenido tanto éxito que han redefinido a los cuentos de hadas, haciéndolos mucho más atractivos para audiencias infantiles al poner el horror, la injusticia y la maldad en un segundo plano. Desde este punto de vista, es lógico que Del Toro haya tenido algunos problemas al haber creado una película de fantasías completamente diferente a las que estamos acostumbrados: “muchos padres fueron a verla con sus hijos de corta edad y éstos pasaron un miedo extremo. Este hecho fue constatado por el propio director, que tuvo que aclarar en entrevistas sucesivas que pese a su aspecto de cuento de hadas, la película no iba dirigida al público infantil, ya que muchísimas de sus escenas resultan realmente terribles y aterradoras para un niño, precisamente por su enorme carga de maldad” (Pastor, 422). A pesar de estas diferencias está claro que el director quiere que su película sea clasificada como un cuento de hadas, en busca de elucidar que no todos tienen que ser de carácter infantil y pueden tener un contenido más crudo y tenebroso que las famosas versiones modernas. La protagonista principal del filme “nos recuerda a Alicia en el País de las Maravillas… porque va pasando pruebas, porque vive situaciones absurdas, por ejemplo el episodio del sapo gigante, en el que además lleva un vestido idéntico a la iconografía que de Alicia se popularizó a través del cine gracias a Walt Disney” (Pastor, 423). Al incorporar características estilísticas de otros cuentos de hadas a su película, Guillermo del Toro reitera su deseo de clasificar a “El laberinto del Fauno” como uno de ellos y de esta manera le impone de forma magistral a los espectadores una “nueva” categoría de cuento de hadas mucho más realista y descarnada.

La maldad en su definición más extrema está presente a través de todo el filme. La fantasía creada por Noelia es un escape a esta malevolencia humana con la cual convive a diario y este mundo imaginario está a la vez influenciado por la angustiosa realidad que aterroriza a la niña. Los seres malvados en la fantasía de la protagonista principal son utilizados como metáforas demostrativas de la maldad humana que es la que realmente afecta a la niña. Está claro que para Del Toro “[t]he only real monsters are the humans” (Pastor, 391). En las entelequias de Noelia los monstruos son percibidos como seres bien perversos, pero nunca llegan a hacerle ningún daño y de una manera u otra vemos como la niña se las arregla siempre para derrotarlos o al menos huir de ellos de una forma relativamente fácil. En la vida real es muy diferente, ante los ataques del capitán Vidal, Noelia siempre está indefensa y no tiene forma de protegerse o huir de los mismos, mucho menos de exterminar al agresor. Esta comparación refuerza la idea de que los verdaderos monstruos, o al menos los realmente peligrosos, son en realidad humanos y no los imaginarios que solo asustan y pueden ser vencidos. La idea de que la maldad humana es mucho más agobiante y oscura que la fantasiosa está presente desde el comienzo del filme: “[e]l relato fantástico dentro de la narrativa fílmica que inaugura el film (“En el Mundo Subterráneo, donde no existe la mentira y el dolor, vivía una princesa que soñaba con el mundo de los humanos”) aporta una clara indicación de quiénes son y donde se encuentran los verdaderos monstruos, los humanos” (Pastor, 395). Podemos ver el paralelismo que existe entre Vidal y los villanos de las fantasías de Noelia. “Vidal, sin lugar a dudas, es como el sapo-monstruo que Ofelia se encuentra en las raíces profundas del árbol marchito, que “no le deja sanar” (Cohen, 1996,4); ambos amenazan con destruir y “devoran” con avidez… Incluso se podría argüir que Vidal guarda cierto parecido con el Hombre Pálido, el otro personaje monstruoso al que tiene que enfrentarse Ofelia, en una de las tareas impuestas por el fauno; ambos han de presidir un banquete de generosos manjares” (Pastor, 396). Estas similitudes son utilizadas para resaltar aun más los aspectos horrorosos del capitán franquista, ya que a pesar de que estos monstruos son grotescos, ninguno llega a ser tan malo como Vidal ni a causar tanto daño y sufrimiento. Basándonos en este análisis podemos concluir que en esta fantástica película “… los monstruos contribuyen a ilustrar el horror de la realidad: la entidad atroz del fascismo y su implacable y despiadada destrucción de la inocencia” (Pastor, 399).

Al igual que la maldad absoluta, la desobediencia está presente en la película desde el comienzo de la misma. Guillermo Del Toro nos declara: “la idea central de El laberinto del fauno es la del choque entre brutalidad e imaginación. Es una pequeña fábula que está a favor de la desobediencia, porque creo que el primer paso de la responsabilidad es la desobediencia, es pensar por uno mismo” (Labrador, 425). La rebeldía contra todo lo malévolo es personificada por Noelia en casi todo momento. El propósito del filme es mostrar esta insubordinación cómo la respuesta justa y heroica ante la injusticia y el despotismo. Existe una representación clave que declara la desobediencia de Noelia ante una entidad opresora o pensamiento inicuo: La idea de que la niña sabe el secreto que guarda Mercedes, conoce de su “traición” a la causa franquista y a Vidal en especifico, pero decide callarlo “…porque sabe que lo correcto es no delatar a una mujer que ayuda a quienes lo necesitan y que además se porta muy bien con ella” (Labrador, 427). Está claro que lo esperado es que Ofelia denuncie a esta mujer que apoya a la oposición, por ende la desobediencia va asociada a la bondad y a lo humano y justo, dándole una nueva definición a la palabra y mostrando que “[l]a obediencia ciega se considera negativa y aparece asociada a la maldad” (Labrador, 425). El ejemplo más claro de inobediencia premeditada es cuando el doctor decide ponerle una inyección letal al prisionero maqui al cual están torturando, para de esta forma acabar con su calvario. A este médico se le ordenó que sanara las heridas de este prisionero para que la tortura pudiera seguir su curso, lo esperado era esto y no el acto de rebeldía que termina ejecutando este bondadoso hombre. La desobediencia aquí toma un primer plano y nos reafirma que lo justo es romper con las acciones esperadas cuando estas van en contra de lo justo y compasivo. Esta idea queda tatuada en la mente de los espectadores cuando el doctor pronuncia quizás la frase más trascendental de la película: “Obedecer por obedecer, así, sin pensar, eso solo lo hacen gentes como usted, Capitán”.

La desobediencia de Mercedes es tan arriesgada cómo la que el doctor comete en esa especie de suicidio simbólico. Esta mujer personifica la heroicidad y el coraje al trabajar para un hombre tan asesino como Vidal y a la vez ayudar a sus espaldas a las personas que más odia este: los maquis del monte. La insubordinación de esta doméstica es quizás la que más significado tiene. Mercedes desobedece porque cree en un ideal de lucha, una doctrina justa por la cual está dispuesta a combatir hasta las últimas consecuencias. Ella, en mi opinión, tanto o más que Ofelia encarna al héroe ideal: la persona que se sacrifica a si misma si es preciso por la libertad y el bienestar de los demás. La idea de la desobediencia justificada es reforzada al final del filme, para que no exista duda alguna acerca del planteamiento que propone el largometraje. Noelia lleva a su hermano recién nacido en los brazos, escapando de Vidal que la persigue para matarla; al encontrarse con el Fauno este le dice que la única forma de salvarse y escapar es sacrificando al bebé. Aunque aparentemente la niña confía en el fauno, comprende de inmediato lo que es correcto y lo que no; decide desobedecer su orden y prefiere morir antes de acatar un mandato al cual considera inaceptable y abusivo. Aquí yace la moraleja de la historia: vemos como lo correcto fue desobedecer la orden cruel aunque esto significara perder la “vida humana”, porque esta acción abrió las puertas del reino de nuestra princesa y la unió para toda la vida con su familia “imaginaria”.

Unos de los objetivos primordiales de esta película es el de denunciar los abusos de género y mostrar como el machismo y la idea patriarcal de que lo masculino es superior a lo femenino es obsoleta, errónea y en casos extremos como el del filme: horrorosa. Vidal es una persona que odia y se cree superior a casi todos, principalmente a las mujeres. Para él las féminas son totalmente inferiores y las ve como animales que no merecen nada y que solo sirven el propósito de engendrar hijos (inconfundible ideología machista). A su esposa la ve como un instrumento para que nazca su vástago (que según él será varón y llevará su nombre); nos damos cuenta de su total menosprecio hacia esta mujer cuando le dice al doctor que si tiene que salvar a uno de los dos, que salve a su hijo y que deje morir a la madre. Esto claramente nos demuestra que “[p]ara Vidal, el sexo femenino es invisible en el orden dominante y, por tanto, excluido como sujeto culturalmente válido y con identidad propia” (Pastor, 397). El desprecio del capitán asesino por el sexo opuesto está reflejado en toda la película; una escena muy interesante que muestra este descrédito es cuando afirma a la fuerza que su hijo será varón, como si no pudiera ocurrir lo contrario. “Cuando el Dr. Ferreiro le pregunta al Capitán Vidal cómo puede estar tan seguro de que el hijo que lleva en el vientre su mujer va a ser varón, este simplemente le sonríe y contesta: “No me joda”, casi como si el Dr. Ferreiro le hubiera preguntado, ¿Cómo puedes estar seguro de que será humano?” (Pastor, 393). La escena primordial que marca el total desprecio de Vidal hacia las mujeres es cuando asesina a Ofelia (una niña inocente y tierna) a sangre fría para arrebatarle a su hijo. Esta secuencia es un retrato obvio de la unión del machismo con la falta de escrúpulos, el resultado es un individuo completamente horroroso y vil, sin piedad por nadie ni nada, solo enfrascado en la irrisoria misión de perpetuar su nombre y dejar un legado masculino en el mundo. “El laberinto del Fauno” nos muestra inteligentemente cómo esta ideología es totalmente errada.

Los personajes femeninos utilizan las características representativas de su género para triunfar sobre las particularidades típicas del género masculino. “Los personajes femeninos se revelan con cualidades y características asociadas con la creatividad, la generosidad, la abnegación y la libertad, en contraposición al mundo masculino definido por el poder, el consumo, la destrucción y la inflexibilidad, en un engranaje de sistemas y normas” (Pastor, 395). Al final está claro que las cualidades asociadas con la feminidad salen victoriosas: la bondad destruye a la perversidad, la imaginación a la incredulidad, el amor al odio, etcétera… La escena cumbre que define este triunfo es la del ajusticiamiento de Vidal. “[E]l más doloroso castigo que Vidal puede recibir es la constatación antes de morir de que no habrá continuidad para su legado: ‘Decidle a mi hijo a qué hora murió su padre’. Mientras Mercedes le quita el hijo de sus brazos contesta: ‘No, ni siquiera sabrá tu nombre’” (Pastor, 398). El delirio más grande de este maniático (el ciclo histórico del sucesor masculino llevando su nombre y admirando la vida del padre) es hecho añicos segundos antes de la ejecución de este verdugo, dejándonos degustar una fugaz sensación de victoria. Al fin y al cabo, como en todo buen cuento de hadas, el bien ha triunfado sobre el mal.

Una proposición fundamental del filme es que la fantasía puede tomar vida como una forma de escape cuando la realidad es extremadamente cruel y despiadada. Nos damos cuenta desde el mismo inicio de cómo cada pasaje fantasioso va precedido por un brutal episodio de la vida real. El trastorno de Ofelia comienza al encontrarse con su padrastro y al darse cuenta de cómo será la convivencia con este. “Poco a poco, Ofelia busca un modo de enfrentar esa oscura realidad que la rodea, huyendo a un mundo que no tiene existencia más allá de ella misma, y donde se refugia en la fantasía como forma de escape” (Fernández, 22). Las entelequias de la niña son logradas fílmicamente con una calidad tan excelente que en ocasiones, como espectadores, pensamos (o quizás queremos) que sea verdadero lo que le está ocurriendo a la princesa de la historia. Esto refuerza aun más el concepto de “cuento de hadas para adultos”, ya que “El laberinto del Fauno” logra en el público maduro reacciones parecidas a las que las obras infantiles conquistan en los niños. Sabemos que este “…mundo paralelo está exclusivamente en la imaginación de Ofelia, pero tiene una base real, es un trasunto de lo que ve, de lo que sucede, de lo que piensa, de lo que teme; se cruza con su vida, que ella vive de forma evasiva para escapar de la maldad” (Labrador, 421). Todo este enredo causa una confusión deliberada en los espectadores y convierte a esta película en un verdadero laberinto fabuloso.

La fantasía con la cual culmina el filme (la muerte de Ofelia y su entrada al reino subterráneo) es la más interesante de la historia. Este final, a nivel personal, pienso que tiene tres significados principales que se impregnan en el subconsciente y nos convidan a reflexionar: Nos muestra que morir por un ideal de justicia significa en realidad vivir para siempre (una idea que ha estado perpetuamente asociada a la heroicidad). Nos señala que el mal nunca puede triunfar sobre el bien, no importa si las apariencias muestran lo contrario, lo positivo siempre vence a lo negativo aunque sea en un mundo imaginario (o en lo que muchos interpretaríamos como un mundo después del fallecimiento). Finalmente nos indica que la muerte, en este caso la de un niño (símbolo de pureza), no es necesariamente algo negativo (una idea que ha estado presente en el cine español desde los tiempos de “Marcelino pan y vino”). El mensaje subliminal claramente es que la vida no termina después de la muerte y que este episodio trágico puede ser en realidad una bendición, como yo quiero creer que lo fue para nuestra pequeña Noelia.

Este ensayo busca analizar los objetivos principales que Guillermo del Toro ha querido conquistar con su exquisita película: “El laberinto del Fauno”. En el mismo se ha expuesto cómo este largometraje puede ser calificado como un cuento de hadas para adultos y se han definido las diferencias que existen entre este “nuevo” género y el destinado para niños. Se han mostrado las estrategias y comparaciones utilizadas por el director para diferenciar a la maldad humana de la fantasiosa, proyectando a la primera como más cruel y despiadada. Se ha presentado el planteamiento de que la desobediencia es exhibida en el filme como el único comportamiento adecuado y digno ante la maldad y el abuso. Se ha argüido que la película denuncia el abuso de género, principalmente el machismo y la idea patriarcal de la sucesión masculina. Finalmente hemos descrito la idea fundamental que compone a la obra: la invención de un mundo imaginario exuberante como resultado de vivir una realidad inhumana. En la modesta opinión del autor de este análisis, las entelequias de Noelia (principalmente la que concluye el filme) son utilizadas para darle una pincelada positiva a la muerte de una persona (en este caso una niña), un incidente considerado trágico y lacerante por la sociedad. “El laberinto del Fauno” cumple exitosamente con cada una de las metas trazadas y nos pierde gustosamente en un dédalo de fantasías del cual escapamos anhelando inocentemente que sean realidad estos sueños.

Posteado por: Carli C4 | octubre 21, 2011

Lágrimas sin respuesta

Lágrimas sin respuesta

Este banco huele a amor, a lienzo de primavera,
y yo respiro el recuerdo de mi tempestad primera.
Y la fuente, aquella loma, entre bostezos me toma,
tu ausencia se ha convertido de esta ciudad en el aroma.

Camino de beso en beso, desde el cine hasta la casa,
siento revivir tu aliento cuando el autobús me pasa.
Y me abraza tu perfume, en cada rincón te siento,
se ríe de mi el amigo cuando negándote miento.

Y aquí sigo en el asiento que parió el primer renglón,
tu fantasma y las ardillas hoy mis compañeras son.
Por qué te fuiste pregunta esta línea que me cuesta
ocultar de los que pasan… lágrimas sin respuesta.

Posteado por: Carli C4 | septiembre 30, 2011

Análisis de “La Lengua de las mariposas”

Análisis de “La Lengua de las mariposas”
Por Carlos Centurión

     La lengua de las mariposas es un filme del director José Luis Cuerda que nos transporta a la España de la segunda república y nos dibuja una imagen clara y auténtica de los años previos a la guerra civil y de la transición hacia la misma. Los principales focos de la película son la educación, las nuevas generaciones y la batalla constante (primero “civilizada” y luego violenta) entre dos ideologías completamente diferentes por tratar de controlar estos dos elementos sociales tan fundamentales. Cuerda magistralmente administra el posicionamiento escénico de sus personajes en varias de las escenas para demostrar esta pugna ideológica. Un ejemplo indudable de esto es la secuencia donde el pequeño Moncho (Manuel Lozano) se encuentra situado en el centro, mientras que Don Gregorio (Fernando Gómez) y el cura católico (Celso Bugallo) están convenientemente ubicados a la izquierda y a la derecha respectivamente. Tanto en este caso específico como a la largo de toda la película, el niño Moncho representa a las nuevas generaciones y al futuro de España, Don Gregorio personifica a un pensamiento ideológico con tendencias izquierdistas (extremadamente liberal para su tiempo) y el líder religioso simboliza a la España conservadora que se opone reciamente a la separación de la Iglesia y el estado. Esta escena establece a las nuevas generaciones como el principal objetivo de ambas ideologías. Cualquiera de ellas que logre impactar y adoctrinar ideológicamente a la mayor cantidad de niños, habrá conseguido asegurar un futuro nacional más acorde a sus principios e ideales.

     Desde el principio de la segunda república las fuerzas conservadoras vieron a los educadores como una fuerte amenaza a su ideología y a su forma de vida. Era para ellos imposible concebir la idea de una educación no religiosa, que enseñara principios de libertad individual y promoviera pensamientos que no estuvieran linealmente de acuerdo con el dogma católico. La idea (extremista para esos tiempos) de llevar profesores a cada barriada o rincón de España significaba que hasta las personas más indigentes y pobres tendrían derecho a ese regalo tan majestuoso que es la educación. Esto estremecía de pavor a muchas personas, principalmente a los continuistas ricos que preferían seguir explotando a una clase obrera inculta y analfabeta. En el filme de José Luis Cuerda, el profesor Don Gregorio personifica todas las características repudiadas por los tradicionalistas. Él es un maestro que se aparta de la enseñanza habitual de su época y prefiere educar a sus alumnos sin utilizar la violencia como método de instrucción, algo sumamente novedoso para la España de los años treinta. Este personaje se opone a obligar a sus alumnos a memorizar las lecciones; en cambio los convida a analizar y razonar los nuevos conceptos a los que son expuestos. Lo que más une a Don Gregorio a la causa republicana es su liberalidad y su insinuado ateísmo, el cual siempre va acompañado por un énfasis en la importancia que el personaje le confiere a la libertad religiosa y al respeto por las costumbres enseñadas por la familia en la casa. Dos escenas trascendentales para el filme corroboran la asociación republicana del maestro, la primera es el discurso de aceptación que da al anunciar su retiro del magisterio. En esta disertación podemos palpar el fervor revolucionario y liberal de la forma de pensar de Gregorio al escucharlo argumentar la idea de que si al menos se le permitiera a una generación de españoles crecer en libertad, el futuro de la patria estaría a salvo. La segunda escena que marca la simpatía de Gregorio por lo que representa “la República” es la que muestra al maestro comedido y formal de escenas anteriores emborrachándose después de escuchar en la radio que la nación está en guerra. “La lengua de las mariposas” nos da a entender de una manera sutíl que la inclinación ideológica del profesor Don Gregorio está situada a la izquierda del espectro político sin llegar a ser un fanático o miembro activo de algún partido progresista.

     A las mujeres se les ha imputado con asiduidad el ser más conservadoras que los hombres; el filme de Cuerda manifiesta esta idea a través del personaje de Rosa (Uxía Blanco), la cual hace el papel de la madre de Moncho. Esta mujer imponente y expresiva muestra sus inclinaciones conservadoras al ser retratada como una señora sumamente devota al catolicismo. El contraste que existe entre esta personalidad creyente y el carácter irreligioso de Ramón, el padre de Moncho (Gonzalo Uriarte), hace resaltar aun más la naturaleza conservadora de Rosa. Aunque la misma acepta y respeta la afiliación izquierdista de su esposo; con diferentes imágenes, gestos y acciones, el director nos transmite su inconformidad y desacuerdo, principalmente con el carácter ateo de la doctrina. Existen dos escenas en el filme, las cuales son utilizadas para resaltar los atributos tradicionalistas y antirrepublicanos de Rosa. La primera nos presenta a Rosa incitando a su familia a gritarles improperios a los prisioneros republicanos que son llevados al paredón. Este acto puede ser interpretado desde un punto de vista de protección familiar, pero si solo fuera algo fingido, veríamos a esta señora gritando todo tipo de escarnios, en cambio somos testigos de como solo se ensaña con lo que en verdad le irrita de la ideología republicana: su ateísmo. La segunda escena ocurre cuando se enteran del estallido de la guerra. Cuando esto sucede, la madre de Moncho agarra toda la propaganda de izquierda que hay en su casa y la desecha, no sin antes aclararle a su hijo que su padre jamás le regaló un traje al maestro. En cierta medida podemos tambien pensar que estas acciones son producto del miedo y de una intuición materna de protección familiar, pero de un modo inconsciente podemos percibir en Rosa un cierto júbilo interno al saber que posiblemente “la república impía” tiene sus días contados. Vemos como el posicionamiento escénico intencional es también utilizado magistralmente para demostrar las diferencias que existen entre Rosa y su esposo en esta escena. Ambos personajes se encuentran divididos por un poste, a la derecha un Ramón abatido, triste y desconsolado, a la izquierda una Rosa decidida, emprendedora, tomando riendas de la situación. La madre no muestra tristeza alguna por los acontecimientos recientes y tiene fuerzas para ponerse a botar toda la propaganda republicana. Ramón, por el contrario, no tiene ni deseos de levantarse de su silla.

     “La lengua de las mariposas” nos pinta una realidad dura pero verídica de la España de los años treinta con respecto al status social de la mujer. Nos damos cuenta de cómo las oportunidades sociales y laborales de las mujeres que aparecen en el filme son reciamente limitadas. Rosa es un ama de casa que solamente se ocupa de los quehaceres hogareños y del cuidado de sus hijos. Ella parece estar conforme con esto, pero aunque no lo estuviera, no podría hacer mucho para que las cosas fueran diferentes. Su mentalidad conservadora acepta su lugar de segunda detrás de su cónyuge y parece estar contenta con ocupar la posición que le corresponde según la norma de esa sociedad. A pesar de parecer una mujer energética y diligente, no nos podemos imaginar a Rosa trabajando fuera de la casa debido a las indicaciones que la película nos da sobre la comunidad donde ella reside. Otro personaje femenino que demuestra aun más la desigualdad sexual de la España de estos años es la hija ilegítima del esposo de Rosa: Carmiña. Esta muchacha es rechazada por esta comunidad conservadora, no solo por ser mujer sino también por haber sido producto de una relación fuera del matrimonio. A los ojos de muchos de los integrantes de esta sociedad su vida personifica un pecado de inmensa magnitud. ¿Cómo hará esta niña recientemente huérfana para al menos conseguir el pan de cada día? Solo podemos decir que su futuro no se ve muy próspero y que sus oportunidades son casi nulas. Podríamos especular basándonos en los datos que el filme nos brinda acerca de la personalidad de esta joven, que el único camino que podría seguir para poder subsistir sería el del lenocinio. El tercer personaje femenino principal de la película, la niña china, es la que más demuestra las profundas diferencias que existían en España entre un hombre y una mujer. A esta muchacha nunca se le dio chance de escoger libremente al hombre que querría como esposo; escuchamos de boca de su marido como ya al menos desde los cuatro años estaba predestinada a casarse con él, un hombre mucho más viejo y de figura nauseabunda. Las interacciones que existen en el filme entre ella y su esposo nos dan a entender cómo que esta muchacha es más bien una esclava de este señor avasallador y prepotente. En una escena específica la vemos derramando lágrimas al escuchar la música que toca el hermano mayor de Moncho. Esta aflicción puede ser interpretada de disímiles maneras, puede estar recordando el abuso mental, físico y sexual que seguramente ha sufrido desde niña a manos de su actual cónyuge, puede estar repasando toda la infelicidad que ha significado compartir su vida con este hombre odioso; lo que sí podemos concluir con absoluta seguridad es que esta mujer ha sufrido y aun sufre mucho, que no tiene el menor chance en esta sociedad abusiva que aborrece el divorcio y no le da oportunidad a la mujer de salir adelante por sí misma y que las únicas esperanzas que tendría de al menos tener tranquilidad serían escapar con el hermano de Moncho o inmolarse. Todas estas características sociales nos hacen pensar en cuál podría ser el papel de estas mujeres en la guerra. Quizás serían las bordadoras de uniformes o las cuidadoras de enfermos, porque de entrada sabemos que jamás las dejarían pelear en el campo de batalla y mucho menos comandar o dirigir a un grupo de soldados. Preguntas aún más interesantes serían: ¿Qué será de estas mujeres si sus maridos mueren en la guerra? ¿Quién traerá el pan a la casa si esto ocurre? ¿Qué futuro y seguridad económica puede tener una viuda con hijos en una sociedad tan conservadora y opresiva cómo esta? Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta positiva o esperanzadora, la verdad es que la realidad turbia de la mujer española de los años treinta se convirtió en aun más cruda con el estallido de la guerra. “La lengua de las mariposas” hace un trabajo magnifico al reflejar de una forma verídica y precisa los crueles detalles de tan triste realidad.

     El cuento del escritor Manuel Rivas, el cual lleva el mismo nombre de la película que lo ha adaptado a la pantalla chica, es una narración repleta de detalles y elementos descriptivos que facilitan su transformación al cine. Al leer la fábula nos podemos dar cuenta de cómo José Luis Cuerda lo ha calcado en casi su totalidad y tergiversa muy pocas cosas del mismo. Las unicas modificaciones e incorporaciones son puramente debidas al entrelazo de historias no pertenecientes al cuento original. Vale señalar que el director logra esta mixtura de manera magistral, sin dañar o alterar el contenido ni el mensaje de la historia principal. Cualquiera que no haya sido advertido de que este filme es basado en tres narraciones totalmente diferentes no podría deducirlo por si mismo, debido a la técnica utilizada para alcanzar este objetivo.

     La traición de Moncho al final de la película nos toma ligeramente por sorpresa; en parte porque esperabamos que apoyara la actitud de su familia y en parte porque esperabamos lealtad a la amistad de su viejo camarada. No importa tanto su comportamiento cómo el mensaje que el mismo conlleva: la inocencia y la niñez pueden ser manipuladas fácilmente para forjar en el ser humano valores tan positivos como el respeto, la tolerancia y el amor por el conocimiento y tan negativos como el odio, la traición y la intransigencia. La escena final en cámara lenta nos muestra a Moncho gritándole al maestro los nombres científicos que gracias a él ya no son desconocidos para el niño. Esta técnica añade nostalgia y tristeza al episodio que ya es por sí solo desgarrador. El niño de forma inconsciente lanza estas “afrentas” al aire cómo señal de esperanza, cómo abrazando la fe de que a pesar del odio, los buenos valores debidamente inculcados siempre prebalecen y son difíciles de olvidar.

     En general la película es una hermosa obra de arte que impacta la conciencia del espectador y puede robar más de una lágrima a aquel que se identifique con la crónica que nos relata. En un plano personal, después de haber sentido el filme por más de dos horas, me he transportado sobre un canto del Cigala a la España de la guerra civil y he sufrido en carne propia la traición de vecinos, de amigos, de hermanos… La carga emocional transmitida por “La lengua de las mariposas” es íntima y pura, nos sacude a manos de la inocencia de un infante y nos derriba a golpes de veracidad y aborrecimiento. Padecer esta película es una experiencia exquisita que logra adentrarnos de forma precisa y personal a ese pedazo tan triste y fascinante de la historia española: la guerra civil.

 Inconcluso

Hoy Perez mató a Julián y han muerto los dos, no engaña
la brisa que escampa a prisa sobre los campos de España.
Daña el hermano al vecino, mata poesía al canto,
con tan solo dieciocho de este treinta y seis me espanto.

Llora castañuela herida, suicidio de la guitarra,
chismes e incertidumbre llenan desolada barra.
La pizarra la han borrado donde va la fantasía,
el mundo se viene abajo y aún me piden que sonría.

María ha quedado sola, difunto el izquierdo amigo,
las calles que me persiguen huyen al terror conmigo.
Componiendo en medio sigo de gritos y balacera,
la libreta se ha manchado de lo que cayó en la acera.

Espera mi madre hermosa a la noche que en el día
ya dejó de ser posible dentro de esta celda fría.
Tengo miedo…

Posteado por: Carli C4 | septiembre 21, 2011

Midnight Dos (Llueve Otra Vez)

Midnight Dos (Llueve Otra Vez)

Cómo extraño la “Tu Kola” cuando me sumerjo a solas,
entre el juego al escondio’ y el hueco del guao ‘e bolas.
Y las colas hoy me traen antiguo reproche, anhelo
deslizarme por canales… Al parque del barrio vuelo.

Hoy ha cambiado mi sueño de norte a sur en segundos,
el dolor de esta distancia marca nostálgicos mundos.
No es justo que no podamos bordar libertad con calma;
escogí la democracia y en Cuba dejé mi alma.

A veces pienso si queda en algo que toqué mi aroma
y el hambre que da mi Habana no se va por más que coma.
Pues no es broma el sentimiento cuando con pasión molesto
y el llanto de mis veranos nieva mientra’ escribo esto.

Ya no volveré a llevar otra rosa a ese Martí,
junto a la vieja bandera de la escuela en que crecí,
pues de mi vida partí para comenzar de cero.
¿Por qué coño extraño tanto bañarme en un aguacero?

Posteado por: Carli C4 | septiembre 20, 2011

Midnight Uno

Midnight Uno

Un verso de medianoche me nace al amanecer
sin ropa, junto a esa copa de labios sin conocer.
He vuelto a soñar correr los viejos parques del barrio,
el olvido es una noche que me enloquece a diario.

Hoy desayunarme en ti es la insensatez perfecta,
eres la respuesta exacta si la soledad me afecta.
Lloverme por esos charcos, saltando sobre la suiza,
mantienen la dualidad de esta realidad sin prisa.

Me avisa el reloj que el tiempo de creatividad se agota,
el trabajo del poeta deja fantasía rota.
Yo le prometí una nota, un beso y un regresar,
todo lo que nos unía se junta para borrar.

¿De qué se trata este verso? ¿De qué se trata el camino?
Por mas que envejezco alas no dejas de ser mi vino.
Vecino de la nostalgia, de la tempestad sin goce,
me vuelvo cuando me asalta tu ausencia al llegar las doce.

Posteado por: Carli C4 | septiembre 6, 2011

Soñando Cuba entre poemas

Soñando Cuba entre poemas

Disfruto de lo que escribo, pues en el pasado vivo,
soñándome entre poemas, buscando al por qué un motivo.
Y el suspiro de una línea me hace respirar la caña
que intoxica con su aroma a este corazón que extraña.

Y la madrugada duele cuando anoche de lejos,
y la libertad se mira con desdén en los espejos.
Y nuestra primera casa, nuestro primer de septiembre,
recuerdan que el odio muere siempre que el amor se siembre.

Añoro ese despertar, sin luz, el camino frío,
me conduzco a la sabana, allá en mi Habana, mientras rio.
Y el roció de la noche deja en mis labios la gota,
que moja de vez en cuando mis ojos de infancia rota.

¿Por qué me tuve que ir? ¿Por qué me robaron todo?
Mi calle, mi meriendita, mi escuelita; no hayo el modo,
de olvidar, de perdonar, al que me obligó a que suba
y aborde este cruel avión que me arrancó de mi Cuba.

Posteado por: Carli C4 | julio 5, 2011

El poder de la intransigencia

El poder de la intransigencia

     Para los seres humanos es mucho más fácil emular las características negativas de las cuales somos víctimas, que seguir el ejemplo de las positivas. Cualidades como la honestidad, la disciplina y el respeto, si son inculcadas a una edad muy temprana, tienen un buen chance de ser imitadas en la adultez. Cualidades como el odio, la intransigencia y la intolerancia, tienen una mayor posibilidad de ser reproducidas, sin importar en qué punto de la vida suframos las mismas. La predisposición a repetir lo que nos hizo daño derriba en la mayoría de los casos a la inclinación a emular lo positivo. Esto es primordialmente cierto en el caso específico de los exiliados políticos cubanos.

Al triunfar la infame y mal llamada revolución cubana en el año 1959, las cosas cambiaron drásticamente para una gran mayoría de los cubanos. Dos sectores determinados de la población sufrieron las primeras de las tantas injusticias cometidas por la dictadura. Los militares, policías y opositores públicos de la “causa revolucionaria” fueron sujetos a torturas y asesinatos, siendo muchos de ellos sentenciados a muerte por fusilamiento sin juicio previo. Los dueños de negocio, tanto ricos como pobres, lo mismo el exitoso terrateniente que el propietario de una pequeña bodega, fueron expropiados y robados vilmente por la tiranía, perdiendo así los muchos o pocos sueños que habían logrado acumular durante toda la vida. Muchas de estas primeras víctimas de la intransigencia, el odio y la intolerancia, fueron de los primeros exiliados políticos que junto a su familia tuvieron que abandonar su amada tierra y asentarse en los Estados Unidos. Estas personas son en mi opinión las más grandes víctimas de las tantas características negativas de la “revolución” cubana. A la misma vez, son las más proclives a reproducir esa intransigencia, odio e intolerancia.

Los primeros exiliados políticos cubanos se asentaron en su mayoría en la Florida; el estado más al sur del país más libre del mundo. Llegaron a una nación que fue fundada en los principios más puros de soberanía y libertad. Una nación en donde sus padres fundadores demostraron desde el comienzo su inmenso temor por la tiranía e hicieron de una manera extraordinariamente efectiva todo lo posible por evitar una. Desgraciadamente el exilio cubano, aun reconociendo el valor de tan nobles características de libertad, decidió en su mayoría emular las características negativas de las cuales fueron víctima en su tierra natal. Hoy en día, en mi opinión, Miami es el único lugar de los Estados Unidos en donde no existe libertad de expresión ni libertad de prensa. Un lugar donde la intolerancia y la intransigencia se pueden respirar en cualquiera de sus calles. En donde la prensa escrita típicamente solo publica artículos que van linealmente de acuerdo con la forma de pensar de los exiliados y censura en su mayoría cualquier escrito que proponga una idea diferente a lo establecido. En donde los canales de televisión locales rechazan a personas que, utilizando su derecho a expresarse libremente, opinan o tienen ideas diferentes a lo que está determinado como norma. En donde en cualquier reunión de esquina o conversación habitual, una persona que piensa disímilmente es humillada y llamada traidor o comunista. En los casos más extremos, algunos de estos exiliados han llegado a odiar absolutamente todo lo que sale de Cuba, proponiendo que todo lo que se ha hecho o inculcado durante los años de la dictadura, ya sea arte, deporte o los valores morales que hemos adquirido los que nacimos en ella, es venenoso.

El exilio político cubano tiene que entender que la forma más grandiosa de destruir a la tiranía de Fidel Castro es condenando todas sus características negativas. El repetir las mismas fallas no nos hace más anticastristas, todo lo contrario, nos hace parecernos más a ellos. El exilio político cubano tiene que darse cuenta de que no puede ponerse a la misma altura de una despótica dictadura, por el simple y llano hecho de que vivimos en una democracia. El exilio político cubano no puede darse el lujo de censurar, discriminar y amonestar ideas que sean diferentes a lo que ellos tienen establecido como lo correcto. El exilio político cubano no puede odiar al pueblo cubano, no puede odiar a los más recientes exiliados, no puede ni por un segundo pensar que absolutamente todo lo que sale de Cuba es inmundicia. Al exilio político cubano no se le puede pedir que perdone, porque el poder de perdonar es una cualidad que solo puede ser alcanzada individualmente con la ayuda de DIOS; pero sí se le puede exigir que no juzgue y que no rechace a víctimas posteriores de la infame revolución cubana. Si el exilio político cubano quiere ser respetado en el mundo entero, tiene que empezar a emular las características positivas del valioso país que los acogió y les dio una nueva casa, en vez de seguir reproduciendo las indignas características de la sanguinaria dictadura socialista.

Posteado por: Carli C4 | marzo 18, 2011

Para él

Para él

Cada paso que voy dando conforme a lo que DIOS dice,
me adentra más a su reino, mi vida Jesús bendice.
En aquella hora que quise pecar, del mar levanté:
razones de fe en victoria… por tu ruta andaré.

¿Quién dijo que no se puede bajar el cielo a la tierra,
vivir sin pecado alguno, ganarle al traidor la guerra?
¿Quién dijo que no se puede amar al cruel enemigo?
El perdón de Jesucristo siempre lo llevo conmigo.

Y es tan bella travesía la del camino correcto,
que te limpia el alma impura con el amor más perfecto.
Y es tan bello cada día amanecer conversando
con el causante de todo lo hermoso que estoy amando.

Gracias por el desayuno de verdad y palabra santa,
gracias por las melodías de felicidad que canta
mi garganta cuando alaba y te dice “padre ven,
toca con tu paz mi pecho, protégeme DIOS, amen”.

Posteado por: Carli C4 | enero 12, 2011

Dédalo

Dédalo

Tu beso es esa entelequia de desierto y cierto río,
atravesando la sed mandria de tu amor impío.
Y el desvió de tus ojos me ha hecho orate de tu vista,
exudando los deseos execrables de conquista.

Vate de sueños y risas me he vuelto al rimar futuro,
con acentos dadivosos sobre este presente duro.
Y seguro a parasangas andas calculando al viento,
sin palpar la sencillez de lo que por ti yo siento.

El tiempo dirá si fue vesania o cruel insistencia,
eterna mi voluntad, o simple delitescencia.
Aunque mi paciencia avance como almocrebe en la noche,
las piernas de mi pasión se agotarán de reproche.

Mi dédalo inentendible como esa espiral de muecas,
gestos indescifrables junto a tus palabras huecas.
Y seca se queda el alma al encontrar la salida
del laberinto de versos que convertiste en mi vida.

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